Regalos caseros para mi abuela





Ven putita mía, me tienes la efect regalador trucado polla gorda de ganas Nicole no se hizo de rogar y comenzamos a besarnos.
Yo me puse unos calzoncillos.
Eso sí, a mi madre le valía de excusa para volver al día siguiente a ver lo que le quedaba por la falta de tiempo.Yo me acerqué a ella e intenté tocar una.Poco a poco, sin dejar de follar, fuimos encontrando la posición más cómoda y en la que mejor nos acoplábamos y pude penetrarla profundamente.Habían chorretazos y rastros de esperma en todas las puertas, las ventanillas y sobre el capó.El puesto era de mucama, no tenía idea lo que iba hacer, pero parecía un trabajo fácil y no iba a tener problemas.Ay mi nena linda, estás tan estrecha, como te voy a gozar!Aún con los ojos vidriosos de placer tras el fuerte orgasmo que acababa de vivir, agarró mi verga con una de sus manitas y comenzó a cascármela fuerte, hasta casi hacerme daño, como sabe que me encanta que haga cuando estoy muy excitado.Pues no, vamos en la playa o en revistas pero así de cercano.-Pero si yo soy una abuela.-Ya, ya abuela.-De verdad nunca has visto unos í?-No.-Nunca has estado con una chica?-Bueno si pero, bueno he hecho cosillas.-Eres virgen?-Pues-Uff.Autora: Amandaz Tags: fabiana, porno relatos, Primera vez, relatos eroticos Browse Home / Hetero / Habitacion 69 July 19, 2010, Porno, Voyeur Llego el verano y una amiga me consiguió un empleo temporáneo en un hotel de varias estrellas en la zona de puerto Madero.El rotulador delgado entró hasta la mitad con bastante facilidad mientras sentía a Miguel temblar de placer.
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Los asistentes se colocaron ya sin disimulo pegados a las ventanillas del coche, salvo la pareja, compuesta por un hombre de unos 40 años y una mujer de por lo menos 10 más, que siguieron mirando desde la parte delantera del mismo.

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